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miércoles, 8 de enero de 2020

ENTREVISTA CAPOTIANA en ALMA EN LAS PALABRAS, blog de TONI MONTESINOS


https://almaenlaspalabras.blogspot.com/2020/01/entrevista-capotiana-francisco-taboada.html


MARTES, 7 DE ENERO DE 2020


Entrevista capotiana a Francisco Taboada


En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Francisco Taboada.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
Una biblioteca laberíntica, a ser posible con bodega bien surtida.
¿Prefiere los animales a la gente?
A veces. Los animales están siempre a la defensiva y eso no me gusta. Tampoco es que me guste mucho la gente. Si tengo que escoger, siempre me pongo de parte de mi perro.
¿Es usted cruel?
No. Cuando he sido cruel, sin pretenderlo, me ha torturado durante años.
¿Tiene muchos amigos?
Pocos. No se me da muy bien hacer amigos. Soy un tipo solitario.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Nobleza. Sinceridad. Y que sepan mentirme, de un modo convincente, si lo necesito.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Claro, son humanos. Mi perro, nunca.
¿Es usted una persona sincera?
Sí, es un defecto que tengo, pero procuro dosificarlo.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Un escritor no tiene tiempo libre. Si me sobra un rato, no hago nada.
¿Qué le da más miedo?
Que se mueran las personas a las que quiero.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
A mi edad, ya no me escandaliza nada.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Ser escultor.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
No, el ejercicio físico me aburre. Hago mal, pero es lo que hay.
¿Sabe cocinar?
Sí. Mi especialidad son las salsas y las sopas pobres.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A Gandhi.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Ojalá.
¿Y la más peligrosa?
Patria.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Sí, pero no se presentó, afortunadamente para ambos.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Anarco-pacifista.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Un lobo.
¿Cuáles son sus vicios principales?
La paciencia, la obstinación.
¿Y sus virtudes?
La impaciencia, el arrebato.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Una mano humana, un flotador enorme. Aunque las veces que he estado a punto de ahogarme no se me pasó nada por la cabeza.  
T. M.

lunes, 4 de noviembre de 2019

RESEÑA en eldiario.es Cantabria de Gerónimo de los paracaidistas

El Desvelo acaba de publicar su última novedad literaria, el libro de relatos de Francisco Taboada titulado 'Gerónimo de los paracaidistas'. Se trata de un conjunto de historias de una factura impecable y que abordan los más variados temas, desde la corrupción al sexo o la infancia. "Tierno y humorístico al tiempo, es un retrato social implacable", explican desde la editorial cántabra.
El autor estará el próximo 12 de noviembre en La Vorágine de Santander y el 22 de noviembre en la librería Dlibros de Torrelavega para presentar este trabajo en el que muestra su versatilidad como escritor.
Portada de 'Gerónimo de los paracaidistas'.
Portada de 'Gerónimo de los paracaidistas'.
Un niño maltratado huye de su padre utilizando métodos detectivescos. Dos hermanos albañiles pierden su empresa en un ambiente de corrupción urbanística rural. Un grupo de mujeres de la élite de una pequeña ciudad se enfrenta a un depredador sexual. Un guitarrista de rock sufre una epifanía en mitad de un concierto desastroso. Un poeta politoxicómano encuentra por casualidad la droga total y definitiva… Así se resumen algunos de estos relatos que esconden una ácida crítica social.
Francisco Taboada (Bilbao, 1957) es escritor y pedagogo. Ha sido profesor de Didáctica del Pensamiento en la Universidad del País Vasco; y también albañil, viajante de comercio, encuestador, librero, restaurador de muebles, barman, cuidador de ancianos… Una experiencia laboral variopinta que refleja con humor en su obra literaria.
Es autor de los libros de poemas 'Garbanzos' (1979), 'Palabras dactilares' (2011) y 'Frontera de carne' (2015); de la obra de teatro 'El Maestro' (2012) y de las novelas 'Memorias de Yoser Pez' (2006), 'La cosecha' (2012) y 'El pozo séptico' (2015), además de haber colaborado habitualmente en prensa.

martes, 27 de septiembre de 2016

LOS SENTIMIENTOS ENCONTRADOS en ESPACIO LUKE



¿Quién ve lo que desaparece detrás de una montaña?
sobre Los sentimientos encontrados, de Kepa Murua.

Los sentimientos encontrados es una buena novela. Nadie lo diría tratándose de un diario, ya que la vida normal aburre a cualquiera. Sin embargo hay personas dotadas del don de la singularidad y si se toman la molestia de narrar su existencia con pelos y señales les sale un drama memorable, clásico. Algo digno de ser narrado porque contiene un héroe intrépido, unas circunstancias adversas, un camino esforzado y tortuoso, y un desenlace no por esperado menos sorprendente. Este diario se lee con interés, curiosidad, aprovechamiento óptimo de la lectura y la sensación final de haber adquirido una mejor comprensión del ámbito literario visto por uno de sus protagonistas. Un libro atractivo para todos los lectores, aunque no les atraiga en particular el mundo de la edición. Y mejora si conocemos el libro anterior.  
Recordemos que en la primera parte, Los pasos inciertos (Memorias de un poeta metido a editor 1996/2004), el protagonista fabricaba una trampa y se encerraba en ella. Pretendía la quimera de ganarse la vida en el proceloso mundo de las editoriales independientes, se lanzaba a ello con más corazón que cabeza y al encontrarse con la cruda realidad surgía la trama. Nos contaba entonces sus desvelos ante un hatajo de escritores borrachos y pagados de sí mismo, unos editores avezados en la rapiña y el juego sucio, un sistema de distribución mezquino, una intelectualidad indigna de tal nombre por su escasa altura de miras.  Los ponía a todos a caldo, con nombres y apellidos, para así demostrar su propia valía, la claridad ética de su propósito frente a la turbiedad de los suyos, el inconmensurable poder de un poeta para iluminar aquella oscuridad siniestra. Como San Jorge contra el dragón o Jesucristo echando a los mercaderes del templo. Pero su exceso de pasión le cegaba, impidiéndole ver lo evidente: ser poeta y editor en este país es una paradoja, algo que hace de reír, porque según una encuesta reciente uno de cada cinco españoles piensa que el sol gira alrededor de la tierra (me dicen que es al revés).  Margaritas a los cerdos, era la conclusión de Los pasos inciertos.
 Todo hacía presumir que en la segunda parte el héroe se quedaría solo, enfrentado al espejo de sus limitaciones. Que la editorial Bassarai fracasaría y le arrastraría en la caída. Que sería capaz de sacrificarlo todo con tal de sacar adelante una cabezonería. Que se iba a arruinar sin ser una persona arruinable. Kepa Murua no es rico, ni lo ha sido nunca. No tiene una abuelita maja que le dejó unos bonos canjeables, ni una mujer que puede llamar a papuchi y pedirle lo que sea, ni mucho menos amigos que naden en la abundancia. Perderlo todo significaba para él perderlo todo. Hablo de comer el día siguiente. Y encima su socia en la editorial era su propia mujer. Con un niño pequeño. Sólo un milagro podía haberlo salvado del desastre inminente. Y lo sabía. Y lo dice. Y todo se derrumba a su alrededor sin que pueda hacer nada para evitarlo. Los sentimientos encontrados es la crónica de esa  demolición. Tres años muy largos, duros, tristes; acorralado por las facturas, al borde de un fracaso sentimental y con menos futuro que el presente actual. De hecho, sus páginas anticipan o retratan al sujeto contemporáneo, que huye hacia sí mismo porque ya no queda hacia dónde correr. Eso en los que nos hemos convertido en la última década: estéril y desesperada. Es destacable el episodio de su viaje a Canadá y New York, cuando el autor intenta recuperar su libertad de acción, la juventud despreocupada, pero se escucha entre frase y frase, con nitidez, el sonido de las cadenas. Entonces empieza el dolor.
Hay un punto en este diario en el que Kepa Murua debería haberse detenido. Hacer un paréntesis, dejar un largo espacio en blanco, varios meses. Quizá por pudor, para no ocasionar daños colaterales, proteger su intimidad o no mostrar su lado más implacable. Cuando el barco hace agua, toca el sálvese quien pueda, no hay chalecos para todos y apenas tiene fuerzas para salvarse a sí mismo. Pero no calla, no lo hace, da testimonio de lo alto y de lo bajo. Justo en ese momento  recordamos que lo que estamos leyendo le ha sucedido a alguien, que se basa en hechos reales, es una true story. Seguir escribiendo en esas condiciones es meritorio, nuestra faceta de lectores sádicos se lo agradece, consigue que sintamos una oscura empatía. Nos lo pone fácil porque él mismo se llama ingenuo, tonto, ególatra, soberbio y pasado de rosca. La furia y la ira dirigida en la primera parte hacia los demás, la dirige ahora hacia sí mismo. Reconoce con pesar que sobrevaloró sus fuerzas, que se equivocó en el análisis de mercado, que ser editor independiente es un lujo que no se puede permitir. El miedo a fracasar es superior al fracaso mismo. Y duele tanto que su expresión alcanza en este punto un alto nivel poético. Kepa Murua acepta su destino, el desierto que le corresponde.  Bassarai dejará de ser real, pero no morirá, tendrá una segunda vida, pasará a ser un mito en parte gracias a sus diarios. Aquí precisamente el Diario alcanza la mayúscula, es autoconsciente, sabe o decide que va a ser publicado. Adquiere presencia, entidad, e influye en lo narrado.
            Es una disciplina extraña terminar los días con un balance escrito de lo vivido. Lo mismo que hacemos todos antes de irnos a la cama, pero registrado, anotado, fijado en palabras para siempre. Someterse a la esclavitud de lo dicho, de la huella pronunciada, y que sea ella con sus limitaciones la que marque todo el trayecto. Un riesgo enorme. Sobre todo cuando el autor se aferra a su memoria, se disocia y se convierte ya en el narrador de pleno derecho de su propia historia. Entonces se gana el rango de novela, una novela con forma de diario, algo más que el mero registro de los hechos. Kepa Murua enfrentado al abismo de no distinguir al creador de lo creado. El punto crítico de su drama personal. Ser la representación fiable de sí mismo. Como volverse esquizofrénico y amar al Otro. Reivindicarse al completo. Saber que con esas ruinas está construyendo una obra, adquiriendo entidad de ficción mientras se aleja de lo humano. Gana el poeta, pierde el editor. Y aceptarlo los une a ambos. Porque si los poetas están locos, los editores independientes están completamente chiflados. Aunque uno no haya escrito jamás un verso, hay que ser un pedazo de poeta para mirar las cifras de ventas de tus libros y que no se te caiga el alma al suelo. Cuando veo a un editor, siempre le doy el pésame, y siempre viene a cuento.
            También hay amor en estos diarios. Amor en retroceso. Amor que se pierde. El precio a pagar por la obcecación de ser poeta y editor sin saber que la rutina de un editor no es nada lírica. Un amor desdichado que recuerda a Suave es la noche, de Fitzgerald, con sus personajes femeninos descontrolados, mentalmente frágiles, al borde de la cornisa. Ser imán de mujeres desequilibradas también lo desequilibra a él, algo que debe cambiar si quiere sobrevivir. Le espera una soledad desoladora. El tiempo de crear un escudo impenetrable que le permita madurar sin pudrirse. La mutación.
Queda por preguntar después de la lectura, si un hombre inteligente escoge un sueño imposible para así fracasar y tener algo de qué quejarse. ¿No es esta actitud victimista un reflejo de los tiempos vividos por el personaje? ¿No es el mal de occidente la queja continuada, nuestra válvula de escape? Un oriental lo llevaría mucho mejor, con un sano estoicismo. Por eso es predecible que en la próxima entrega el personaje redima su fracaso con un intento de alcanzar el vacío, en plan zen. Orientalismo y redención. Abandonar la edición y regresar a la arcadia del verso como única patria posible. Salvarse. Memorias, al fin y al cabo, de un hombre vivo que puede demostrarlo. Muy de agradecer. 

Enlace:
http://www.espacioluke.com/2016/Septiembre2016/taboada.html

miércoles, 18 de mayo de 2016

ENTREVISTA EN TV con Roberto Lastre y Joseba Cabezas 10-5-16


En 2.5 Gasteiz, la primera vez que salgo en la tele, un poco agobiado al principio pero muy a gusto después, sobre todo porque mi editor Roberto Lastre me pone por las nubes y Joseba Cabezas es tan próximo, hace que te sientas tan cómodo, que te expresas como eres y la cosa queda de lo más natural. Gracias a los dos, y al grupo de gente impecable que estaba alrededor controlándolo todo. Hablo de mi obra, que me aspen.





Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=jibOy0dpwGU&feature=youtu.be




jueves, 5 de mayo de 2016

PHOTOWRITING en LITERAKTUM Donostia 2016

Photowriting en Okendo



En el pasillo de entrada a la biblioteca, lugar ideal para la lectura.




Con Paula Arbide




Con Paula Arranz



El relato escogido La piel del rinoceronte, con su foto.




domingo, 1 de mayo de 2016

POESÍA EN LA PINTURA-Museo de Bellas Artes de Álava 21 abril 2016

'Poesía en la pintura' es un recital de poemas inspirados en obras de la colección del Museo de Bellas Artes de Álava.
Participan Catalina Garces, José Antonio Martín, Eneko Martínez Goikolea, Ernesto Susana, Ana Sánchez Serrano, Francisco Taboada, Pedro Tellería, Rikardo Arregi, Blanca Uriarte y Mary Zurbano.

Selección a cargo de Ángela Serna, Juan L. de la Cruz y Roberto Lastre.




El día de los hechos




Mi lectura




El cuadro escogido





LA FÁBRICA. Enrique Suárez Alba. Óleo sobre lienzo. 1960-69. Museo de Bellas Artes de Vitoria-Gasteiz
   
LA FÁBRICA

Ahora que el paisaje hostil
se encarga de la memoria,
que sobre el escenario de mi infancia
cruza veloz una autovía,
puedo ver aún el hilo oscuro
de la chimenea incansable
que soldaba los esfuerzos
a la vida escasa, doce horas,
de sombra a sombra,
mientras crecían los hijos
hacia este futuro escueto.

Al alba llegábamos helados,
la tropa de la tartera,
con el cocido frío, el tocino blanco
y una rebanada de hogaza prieta.
También nos alzamos, y nos tumbaron,
y nos alzamos de nuevo. Prohibido creer,
escribió con tiza,
junto al horno,
el incendiado turno de noche.

Como el olvido fuimos humo
eternos de pico y pala
sordos de troqueladora
destemplados por la fragua
entre charcos de gasolina
y tierra quemada
de grasa consistente.

En estos tiempos aciagos
de ideas recauchutadas,
cuando las mentes despiertas
duermen satisfechas en el limbo,
¿quién se acuerda ya
del polvo sucio
que sepultó nuestras cosechas,
renegados del campo
persiguiendo el canto del acero,
el rígido cemento
y la plácida Seguridad Social?

Las naves abandonadas
gritan hoy sus ecos
desde nuestros cuerpos de carne
al corazón eléctrico de los autómatas.
La fábrica fue la matriz
del asfalto que nos cobija,
ahora es aire esterilizado
donde sueñan las máquinas
con un aumento de lubricante.

Mi memoria es un cementerio
de bloques de hormigón
tejados de uralita
brillantes raíles
potentes diferenciales
y la sirena implacable
que cortaba las horas.

F.T. 21-4-16


sábado, 19 de diciembre de 2015

TANGOMÁN de Kepa Murua en DLibros, Torrelavega


Esta tarde, en DLibros, Torrelavega, con Adolfo, Kepa, Javier, y los amigos que quieran acercarse a la librería.