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jueves, 25 de enero de 2018

LA LLAMADA en PHOTOWRITING de PAULA ARBIDE


La llamada

Una vez más hemos oído la llamada y nos hemos puesto en marcha. Cada cual lleva lo imprescindible para este viaje con dirección pero sin sentido. Lo importante es ponerse en movimiento de inmediato. No pensar en ello. Solo acudir. Solo ir. Diligentemente.
No debemos hablar entre nosotros. Hay que respetar una prudente distancia. Si nos comunicamos puede surgir una reflexión, una duda que nos hará tropezar, quizá detenernos. Eso cuestionaría nuestra determinación. No hay que olvidar que la única guía es la certeza.
Seguiremos adelante por un tiempo indefinido. Sin desfallecer. Soportando cada uno su cansancio, su pesar y su miedo. Rendirse no es una posibilidad. Abandonar sería el equivalente a dejar de respirar. Morir.
En algún momento cesará la llamada. Entonces tendremos que regresar al punto de partida. A la incertidumbre. A la espera. Hasta que la oigamos de nuevo.

                                               

viernes, 22 de septiembre de 2017

EN LA COLINA DE LA ESPERANZA en PHOTOWRITING de Paula Arbide



En la colina de la esperanza

¡Hey, Abuela, una foto, que estás muy guapa!
Se pasó todo el verano diciendo Hey y cantando aquella canción de ‘4 non blondes’. La letra se le había incrustado en la cabeza, hablaba del fin de la hermandad de los hombres, de la llegada del siglo de las mujeres, la revolución femenina. Era su primer año en Nueva York, nos trajo tantos regalos que la maleta reventaba. Mi madre nunca quiso quitarse el gorro playero de su nieta, y eso que no le dijimos nada, se murió sin saberlo.
Han pasado veinticinco años, como en What’s up, y a nosotros no nos queda ni destino ni esperanza. Yo también lloro cuando me tumbo en la cama, cuando me levanto de la cama, intentando sacar todo ese dolor de mi cabeza. Al principio gritaba, si estaba sola, pero sonreía ante mi madre y le decía: “Sí, ha llamado, cuando estabas en la compra, y ha preguntado por ti, te manda muchos besos.”
Mi marido lo intenta, dice que lo intenta, nunca ha pasado de ahí, de intentarlo. Quería contárselo a mi madre, pero era incapaz de admitirlo él mismo. ‘Desaparecida’ es un término ambiguo, hasta que pasan los años y no aparece. “¡Me gustaría tanto oír su voz!”, dijo mi madre horas antes de morir. Le prometí que la llamaría. “¿No ha llamado todavía?” “No mamá, no contesta, le he dejado un mensaje. Estará dando una vuelta”.

lunes, 9 de enero de 2017

EXTREMIDADES en PHOTOWRITING de Paula Arbide


Extremidades

No puedo abarcar todo este sentimiento
me faltan extremidades
no tengo brazos ni manos suficientes
ni cuerpo aproximado
apenas músculos tensos que intentan un asidero
para cogerme a ti
desde la piel reducida hasta los límites del tacto
la carne escondida en la forma
los huesos encerrados
la voluntad de conjunto
pero
si me adelanto un instante
me precipito
olvido el temor y entrego mi aliento
si asalto el vértigo porque estás conmigo
si nos adueñamos juntos de un solo minuto
si hacemos eclosionar una palabra sin retroceso
entonces
cuánto caos de carne
cuánta prisa y sosiego
cuántos lamentos sofocados
cuánta intermitencia sonora
un solo compás me basta
un acierto
esa coincidencia
no ser espectador en el fuego.


Enlace: http://www.paulaarbide.com/photowriting/


miércoles, 12 de octubre de 2016

LA REBELIÓN DE LOS CRIADOS en PHOTOWRITING de Paula Arbide




Entre las magníficas películas presentadas este año en el FCSIR (Festival de Cine Simbólico Isla de Redonda) cabe destacar La rebelión de los criados, de Marissa Ho Müller. Es la tercera obra de la realizadora chino-germana, de la que ya conocíamos su controvertida Plátanos y cacahuetes, sobre el mundo rural, y Putas y cocaína, que se centra en el ocio empresarial. Fiel a su estilo, nos ofrece ahora un falso documental sobre un documental falso, presuntamente encargado a la cineasta por la Oficina de Relaciones Públicas de la Policía para lavar su imagen después de unos graves enfrentamientos callejeros que finalizaron con once civiles muertos y un agente herido leve. No se mencionan ni el país ni la época, como en sus obras anteriores, se supone que es Europa Central en un futuro próximo.
La rebelión de los criados consta de cuatro partes bien diferenciadas, que siguen los preceptos de Nueva Sinceridad, el colectivo de cineastas independientes liderado por Ho Müller. En la primera parte, la realizadora se entrevista con miembros de la policía mientras su equipo analiza los miles de horas registradas de los incidentes. Llama la atención el ambiente de mezquindad de todo el conjunto, tanto de la policía intentando ocultar lo evidente como de la cineasta y su quipo manipulando la información para mostrar una crueldad desaforada. Oficialmente no llegan a un acuerdo pero queda en el aire la sospecha de lo contrario. La escena de la negociación económica en la que se valoran los muertos en función de lo estético de su fallecimiento es sobrecogedora. En la segunda parte, conocemos al protagonista, Dasein, un centrifugado social que participó activamente en los enfrentamientos.  Desde su presentación, una larga secuencia de dos minutos en la que le espachurran la cara contra el parabrisas del coche de filmación, aparecerá en todos y cada uno de los planos de la película, hasta el agotamiento del espectador, siempre con la misma ropa y sin lavar ni afeitarse ni curarse las heridas de las sucesivas palizas. Sabemos de él que es un anarquista evolucionado, nihilista, individualista y misántropo. En la tercera parte, Dasein nos muestra su existencia marginal, su desarraigo de la especie humana, su involución hacia lo salvaje. En el mundo sobran millones de personas como él, nadie sabe dónde arrojarlos, el panorama es desalentador. La sociedad le ha privado de un presente luego no tiene futuro y desdeña su pasado como un error elemental, un precedente nefasto. Está condenado a lo inmediato. No tiene alma, no se lo puede permitir. Es hiriente la secuencia en que Dasein encuentra una manzana reineta encima del expendedor de poemas de un semáforo y sólo le da un mordisco por su incapacidad para repetir la dicha de ese instante: no lo merezco, no lo merezco, dice. La cuarta parte contiene el desenlace y no se debe desvelar. Únicamente decir que el nombre del indigente que hace de Dasein no figura en los créditos finales pero se informa de que fue debidamente retribuido por su trabajo.
No cabe duda de que La rebelión de los criados es una obra singular a la que auguramos un largo recorrido por el circuito de cine independiente. Marissa Ho Müller sabe escoger sus temas, sensibiliza al espectador hacia una mejor comprensión de los sectores menos favorecidos de la sociedad y, con esta película excelente, logra hacernos vivir durante dos horas y media ese sufrimiento tan existencial del pobre, del marginado, del refugiado, del deshecho que vive a la intemperie. Merece un sobresaliente alto.

http://www.paulaarbide.com/photowriting/

jueves, 5 de mayo de 2016

PHOTOWRITING en LITERAKTUM Donostia 2016

Photowriting en Okendo



En el pasillo de entrada a la biblioteca, lugar ideal para la lectura.




Con Paula Arbide




Con Paula Arranz



El relato escogido La piel del rinoceronte, con su foto.




domingo, 20 de marzo de 2016

LA TEMPESTAD en Photowriting de Paula Arbide


Todo iba bien. Irene se había estabilizado. A principios de julio sacó el título de Arte Dramático, durante el  verano afianzó la relación con su novio, Román, buscaban casa, y a finales de octubre los contrataron juntos para hacer de Miranda y Fernando en La tempestad, de Shakespeare.  Los ensayos fueron perfectos. Sin problemas.
La noche anterior al estreno, Irene y Román estaban tan nerviosos que practicaron el sexo hasta caer rendidos. Al despertar, ella se encontraba demasiado calmada. Cuando llegaron al teatro, su aplomo llamó la atención del director, que alabó su actitud madura y profesional. Los dos primeros actos fueron brillantes: cuando Irene salía a escena representaba una Miranda tan alucinada e ingenua que el patio de butacas crujía con ganas de aplaudirla. En el tercer acto, sin embargo, hubo una trasformación, se la veía oscura y enfrentada a su papel. Entre bastidores se preguntaban qué le estaba sucediendo. Llegó el momento en que Fernando le declaraba su amor y le pedía la mano: He aquí mi mano. Ella debía responder: Y la mía, con el corazón dentro. Pero Irene no dijo nada. Se quedó quieta, como sorprendida, enfadada, pensando. Después de cinco segundos eternos dijo:
—Pero eso no puede ser… ¿No ves que estoy enferma?
Román enmudeció. No sabía de qué le estaba hablando. Tardaba en reaccionar, se saltó su frase, tuvo que salir en su ayuda el actor que hacía de Próspero: Ella enferma de amor y él mudo al saberlo, ¿quién puede entenderlo?, dijo antes de recitar apresuradamente el último fragmento de la escena para que cayera el telón. Román y un miembro de la compañía se llevaron a Irene al camerino. El médico no tardaría en llegar.

Publicado en Photowriting
Foto Paula Arbide


viernes, 30 de octubre de 2015

CAMBIO en Photowriting de Paula Arbide



—Hola, soy Maite, la supervisora. ¿Seguís detenidos? Cambio.
     —Afirmativo. Pero ahora hay más gente rodeando la ambulancia. He tenido que apagar la sirena y quitar el contacto del motor. Cambio.
     —¿Ha llegado la policía? Cambio.
     —Sí, pero la organización no les deja entrar en el recinto. Dicen que no hay motivo. Lo que hay en un silencio que acojona. Cambio.
     —Pues en esas condiciones no se puede enviar el helicóptero, sería una locura. ¿A qué distancia estáis de la policía? Cambio.
     —Cincuenta metros, y miles de personas mirándonos. Cambio.
     —Tranquilo, son heavies, buena gente. Todos los días no se muere una leyenda de la guitarra en mitad de un punteo. Ha tenido que ser muy fuerte para ellos. ¿Qué hacen? Cambio.
     —Están tristes… tocan la ambulancia… Cambio.
     —Bien, escucha. Dile a tu compañero que pase a la trasera, que gire el cadáver, con la cabeza hacia afuera; y que abra la puerta y le descubra la cara. Luego enciendes el motor y avanzas lentamente. Cambio.
     —Tocarán el cuerpo, va contra las normas. Cambio.
     —No lo harán, ahora estás en un velatorio. Cambio.
     —Vale, jefa. Lo que tú digas. Cambio.
—Y pon las luces y la sirena, a todo volumen. Como muestra de respeto. Cambio.          


Publicado en Photowriting
Foto Paula Arbide



jueves, 25 de junio de 2015

MEDIOCABALLO.COM en Photowriting de Paula Arbide


mediocaballo.com

    CINCO son los motivos que nos han llevado a escoger la fotografía de Paula Arbide titulada Viejo caballo blanco sobre fondo negro como imagen de cabecera de mediocaballo.com:
     —La evidente espiritualidad del caballo retratado, lleno de dignidad y presencia, con la brida firme y la mirada escondida, como un vínculo certero entre los dos mundos.
     —La elección del blanco y negro, con predominio del negro, sugiriendo así que la luz de lo real retrocede ante la oscuridad del sueño.
     —La perfección del encuadre, al ocultar en la sombra medio caballo, coincidiendo con el nombre de esta página,  nacida para la recuperación urgente de los símbolos.
     —La capacidad de sugerencia del conjunto, ya que basta una simple mirada a la foto para hacerse cargo de la situación crítica en la que nos encontramos actualmente, donde sólo uno de cada cien individuos es capaz de soñar y, cuando lo hace, sueña con medios perros, medios dragones, medios caballos y el resto de los símbolos en trance de desaparición.
     —Y las orejas. Las orejas atentas del caballo. Esas orejas que combaten por nosotros entre la luz y la sombra. Ese gesto de alerta. La llamada quieta a la acción inmediata, antes de que perdamos un referente humano fundamental. Porque si nada es símbolo de nada, la Nada lo será todo.

                                                                                                                         


viernes, 6 de febrero de 2015

REVELACIÓN en Photowriting de Paula Arbide



    Fue una decisión exacta. La impresora láser era incapaz de reflejar la luz de esta fotografía antigua y tuve que recuperar del trastero mi equipo de revelado. Las cubetas, la ampliadora, los líquidos, tan caducados que me vi obligada a desplazarme hasta la otra punta de la ciudad para reponerlos, igual que la bombilla oscura del cuarto oscuro. Todo estaba quemado por el ácido, polvoriento por el tiempo, resultaba evocador, de cuando me inicié en la magia de las revelaciones, como la llamaba aquel profesor de primero, el profesor Nogueras. La LUZ, decía con mayúsculas, y levantaba los brazos al cielo y luego los bajaba hacia la clase y se encogía de hombros con resignación porque siempre se negaba a calificarla: la LUZ, la luz lo es todo. Y añadía: Qué pensará la luz de nosotros, si piensa en algo.

     Meto el negativo en la ampliadora y la enciendo con una mano, mientras con la otra apago la luz del cuarto. Siempre me gustó así. El cuarto oscuro, que nunca está oscuro del todo. La imagen que pide ser positivada. La benevolencia y precisión de la luz, surgiendo del agua, que limpia y retiene. Recuerdo esta foto. La robé, es real, no hubo que prepararla. Se titula Sesión Nocturna. Yo venía de sacar fotos a los charcos, de madrugada, y aquel cine apareció de pronto y saqué la entrada sin saber si me quedaría dormida y en el cine sólo estaba Ella. La vi, retrocedí, saqué la cámara del bolso y disparé. Perdón, dije, pero Ella no pareció darse cuenta. Estaba como embebida, subyugada. Ahora creo que me mira a mí, que me mira desde la cubeta. Que me mira y que me juzga. ¿Le estoy haciendo un buen servicio a la luz? Qué pensará la luz de mí, si piensa en algo.
 
publicado en Photowriting de Paula Arbide
http://www.paulaarbide.com/photowriting/
 
 

viernes, 28 de noviembre de 2014

CEBO DE ANTOJO en Photowriting de Paula Arbide


    Estaba harto de oír la misma historia. Sus padres eran unos románticos empalagosos y a la menor oportunidad le daban alas al amor contando con detalle los preámbulos de su nacimiento.  En su primera cita habían ido a ver “En el estanque dorado” porque a Ella le gustaba Henry Fonda, y a la salida del cine, para impresionarla, Él le dijo que pescaba, que luego soltaba a los peces y que conocía uno tan viejo como la mítica trucha Walter que aparecía en la película. No es verdad, le dijo ella, picando el anzuelo, y al día siguiente estaban los dos apretados en una barca en mitad del pantano. Cebaron el agua con pan untado en mantequilla y Él lanzó el sedal sólo con la cucharilla reluciente. Minutos después apareció un lucio de medio metro que con su boca de pato se merendó el pan y luego jugó con la cucharilla como si supiera que no corría peligro. Y entonces se acercó hasta la barca, le contaba su madre, y pudimos tocar su lomo y ver la marca que tenía en la cabeza, y después naciste tú y, como tenías en la pierna un antojo igualito, te pusimos de nombre Lucio. A él esta historia le parecía un cuento, y el amor una horterada.

     Lucio cumplió diecinueve años hace dos meses. Hace uno se enamoró como un tonto de un compañero de su clase, que le corresponde como un bobo, y se cogen de la mano y se besan como idiotas, hasta marearse. No se lo creen ni ellos, y quieren comprometerse. Por eso han ido este hermoso atardecer al pantano, Lucio ha lanzado el sedal sólo con la cucharilla y se ha remangado el pantalón corto para utilizar como cebo su antojo. Y espera que acuda el pez a certificar su amor. Y su novio, sentado en la orilla, está mirando en internet y dice que un lucio puede medir hasta un metro ochenta y vivir más de treinta años. Luego es posible.

 

viernes, 12 de septiembre de 2014

CAMISA DE PLÁTANOS en Photowriting de Paula Arbide


 
    Como apoyada sobre la nada luminosa, ella espera al sol, distraída. Estrena sandalias y blusa a juego. Guarda en su bolso un pequeño regalo, algo insignificante que plantará como un germen en su sonrisa. Pero él no llegará. Y ella todavía no lo sabe.

     Dos mujeres han visto florecer su amor desde primavera, sentadas tras el visillo; siempre puntual a la cita de las cuatro, después de que ellas han fregado y recogido los platos y se sientan a sestear delante de un oporto, costumbre de su padre, que estuvo en ultramar. Rosario tiene setenta y ocho años y su hermana Marta ochenta. Ella lo vio en las noticias, reconoció la camisa blanca con estampado de plátanos violetas del muchacho y llamó a Rosario, que trasteaba en el fregadero, y las dos se llevaron las manos a la boca. Las dos desearon que hubiera otra camisa igual, otro pelo rubio pajizo, otros pantalones vaqueros tan ajustados. Marta ha llorado, Rosario también, un poco más tarde, cuando ha llegado la muchacha moviéndose como si no supiera nada.

     Los tres cuartos de hora que lleva esperando han sido la confirmación. Nadie se lo ha dicho, seguro. Alguien vendrá a decírselo, confían. Quizá se marche, desean. Por nada del mundo se lo diremos nosotras, deciden. Que sea feliz imaginando lo que le dirá por llegar tan tarde.

 

miércoles, 16 de abril de 2014

I+D+I en Photowriting de Paula Arbide



     Tú eres teólogo, yo economista, hablamos idiomas, y nuestra capacidad analítica está fuera de toda duda. Pocas personas conocen esta tradición como nosotros, la hemos mamado desde niños, hemos investigado a un nivel doctoral, hemos sopesado las posibilidades de generar un nuevo movimiento, hemos encontrado una fórmula innovadora, y ahora toca implementarlo, ponerlo en marcha, hacerlo real… Piensa que no existe un Consejo Regulador de la Denominación de Origen Semana Santa Española. No es un jamón, ni un queso, es una idea. Una idea bastante trasnochada, todo hay que decirlo, estadísticamente la mitad de los que vamos encapuchados somos ateos. Hacemos esto porque hemos heredado un conjunto de pensamientos como otro hereda un olivar, y nos resulta muy cómodo esperar que venga la Virgen María a solucionar nuestros problemas. Somos unos vagos, con una capacidad infinita para echarle la culpa a cualquiera con tal de no tenerla nosotros. Pero sólo hay dos opciones, o nos vamos del país o nos volvemos disidentes. Nuestras familias llevan generaciones viviendo del negocio litúrgico. Tu carrera y la mía se pagaron vendiendo crucifijos plateados, copones, patenas y mucha bisutería para los turistas. Cada año más turistas…No podemos marcharnos. No queremos marcharnos. Tenemos que hacer algo. El futuro está en la expansión. El mercado internacional. Hoy en día el mito de Elvis tiene mayor vigencia que el de Jesucristo. Muchos de sus seguidores afirman que era hermano de Jesucristo. Un Jesucristo más enrollado. En vez de un Dios hecho carne, hecho roca & roll. Es una leyenda viva. Un tema con posibilidades. Además, no requiere demasiada inversión. Con una impresora 3D podemos copiar los adornos tradicionales de otros pasos y, por el precio de un coche de segunda mano, conseguiremos fabricar un paso propio, crear nuestra propia hermandad, la de la Pasión de Elvis. Se lo pude representar sufriendo el mono de anfetaminas, gordo, en calzoncillos, agarrado a una oscura Stratocaster. Crearemos una iconografía bien documentada.  Contrataremos a un buen diseñador gráfico. Y ten en cuenta que la lucha de Elvis contra las drogas puede servirnos para pedir una subvención pública, apoyos de entidades sensibles a esa problemática…Ya sé que es una idea grotesca, pero hay que innovar, hay que arriesgar… Estoy segura de que tendremos seguidores. Y no nos dejarán salir en procesión. Y seremos perseguidos. E insultados. Como los apóstoles. Pero saldremos en la tele, seremos exóticos, editaremos un libro, lo publicaremos en la red, venderemos reliquias de Elvis Presley como un Ecce Homo… Hay que tener fe en el dinero, cariño.

                                                                      publicado en Photowriting de Paula Arbide

                                                                 http://www.paulaarbide.com/photowriting/

jueves, 6 de marzo de 2014

LA PIEL DEL RINOCERONTE en Photowriting de PAULA ARBIDE


La piel del rinoceronte
 

     No tengas miedo. No hay nadie en la oscuridad. No hay nada. Todo lo que ves, lo estás imaginando. Pero es imposible que salga de tu cabeza. No puede hacerte ningún daño. No te va a tocar, ni te va a pegar, ni va a clavar sus uñas en tu cuerpo. Es solo un pensamiento, vive encerrado. Aunque quisiera, no podría encontrar un camino para llegar hasta aquí.

      —¿Quién eres? ¿Por qué me hablas?

     Aquí estás a salvo. En la oscuridad. Créeme. Si quieres, puedes hacer la prueba, tápate la cara con las manos, cierras los ojos y veras que no pasa nada. Nada de nada. Espera un momento, y no pasará nada. Te puedes aburrir esperando, y nada. Por ese motivo te inventas cosas, para pasar el rato. Pero depende de ti si quieres pasar un buen rato o un mal rato. Procura no pensar en cosas que te dan miedo, piensa en cosas divertidas. Y no olvides que ninguna de ellas va a salir de tu cabeza. Es importante que sepas distinguir entre lo que está dentro y lo que está fuera. No puedes meter una silla en tu cabeza porque no cabe. Y no puedes sacar un rinoceronte de tu cabeza porque se deshace al contacto con el aire. Así es como funciona la vida. Todo son ventajas a tu favor. Tú tienes el control.

      —Me estás asustando.

     —No tienes por qué preocuparte. Se puede vivir en la oscuridad, sin problemas. Sólo hay que acostumbrarse. Piensa que las cosas no están en la oscuridad, las personas no están en la oscuridad, los animales no están en la oscuridad.  Aunque sientas su aliento a tu espalda, su piel rozando tu piel, te lo estarás imaginando. Pero no es real. Lo único real es aquí, dónde estamos, en la oscuridad. Tú y yo. No hay nadie más. Se acabó la soledad. No tengas miedo.

     —¡Tú, me das miedo! ¿Quién eres? ¡Cómo has entrado en mi cabeza!
 
                                                       publicado en Photowriting de Paula Arbide
 
                                                       http://www.paulaarbide.com/photowriting/ 
 

 

viernes, 24 de enero de 2014

LUEGO SERÁ DISTINTO-Photowriting Paula Arbide

                                                                            ©Paula Arbide
…y no sabes cómo siento que mamá y tú os avergoncéis de mí, abuela, pero debéis comprender que aquí las cosas son muy difíciles. Cuando tuve que marcharme del colegio anterior, ya le dije a mamá que no iba a permitir que nada me impidiera entrar en la universidad, y nada es nada. Yo no quiero ser diferente ni soy la bandera de nadie. Lo que hago es igual a lo que hicimos al venir del campo, de una casa antigua de cientos de metros y con toda la vista por delante a este piso de cincuenta y dos metros cuadrados y con hormigón por horizonte.  Lo mismo. Nuestra vida no se parece en nada a la de entonces y nosotros tampoco. Toda la familia ha invertido sus ahorros para que yo alcance mi objetivo, tengo una responsabilidad, y no voy a rendirme por no saber adaptarme al lugar en el que vivo. Somos gente práctica, las cosas son así como el sol es en verano. Si un grupo de miserables puede destrozar mi futuro con sus insultos, yo usaré contra ellos la inteligencia. No soy tan oscura ni llevo la raza tan marcada. Me he cortado la trenza y llevo una melena corta, de color tostado, neutro, parecido al de mis compañeras. He aprendido a perfilarme los labios y los ojos hasta redondearlos un poco, diría que bastante. Y sí, es verdad, llevo una base de maquillaje aclarador que me quita cinco tonos. ¡Y una faja que me rebaja el culo, abuela! Parezco normal, no llamo la atención. Si voy disfrazada nadie se meterá conmigo y podré céntrame en los estudios. Será sólo un año, luego en la universidad es distinto…