El Desvelo Ediciones, 2019
martes, 22 de octubre de 2019
miércoles, 14 de marzo de 2018
RESEÑA de AUTORRETRATOS de KEPA MURUA en el diario argentino EL CORREDOR MEDITERRÁNEO
AUTORRETRATOS de Kepa Murua
Autorretratos, el nuevo poemario de Kepa
Murua, magníficamente ilustrado por Ángel López de Luzuriaga, contiene un
conjunto de versos cultivados con la paciencia que el tiempo solo otorga a un
pensamiento bien sedimentado. Corresponde a treinta años de vida intensa (1987-2017)
y recopila palabras sencillas con la textura de una piel, una piel cotidiana,
casi doméstica, próxima a la ternura y la rabia de un poeta que se cuestiona a
cada paso su condición. Si todo autorretrato para ser veraz ha de ser impúdico,
ya que un poeta con pudor es un farsante, en estos 65 frescos con sabor a
vuelapluma encontramos el esqueleto de un autor que se ha ido desgarrando hasta
alcanzar al fin un grado de humanidad que impresiona por su cercanía. Casi
podemos tocarlo, fluye junto a nosotros, es uno más en la procelosa vida que
compartimos. Lejos ya del experimentalismo de sus primeros libros de poemas, Kepa
Murua se nos muestra aquí desenmascarado y libre por la palabra, esa compañera
de viaje que siempre ha permanecido a su lado y que habla de él, aunque él crea
que habla de sí mismo, en esa pelea tenaz donde espejo y reflejo se funden, son
una misma cosa. Modestia y vanidad, terquedad y desazón, resistencia y
fractura, la vida misma, que lo fue delatando y dejó a su paso estas
instantáneas en las que no pudo disimular ni esconderse. Pura intimidad, alma
sin filtro, despojamiento. Poesía neta, sin artificio.
A
lo largo de este poemario podemos seguir en orden cronológico la trayectoria visceral
de Kepa Murua desde que comprendió que dedicarse a la literatura era inevitable. Desde la caída del muro de Berlín:
tras los pasos de una Europa/ que no sabe
cómo crece/ ni en qué se convertirá, justo en el momento en que la poesía
se cernía sobre él: Pero yo pasé mucho
frío/ y mucha hambre/ en el centro de un mapa/ que podía ser el de mi cerebro,
hasta la actualidad, donde el poeta consagrado repasa su obra, indistinguible
de su vida: Sin saber dibujar, puse mi
nombre debajo./ Sin muchos colores en la paleta, viví intensamente/ el amor que
se descubre solo o acompañado. Un camino largo para un hombre cosmopolita
que no ha dejado de buscar, de indagar en sí mismo y en su obra: Me iba conociendo/ con las palabras/ y estas
me iban reconociendo a mí/ entre mil garabatos. Casi una treintena de
libros, entre poemarios, ensayos, novelas, colaboraciones artísticas con otros
autores, y además la dirección de la editorial Bassarai y la revista digital
Luke. Un escritor infatigable que ya en 1995 vislumbraba este libro: Quiero que mi retrato sea nítido/ en el
polvo trasparente de la vida/ como el fondo cristalino del agua.
No
cabe duda de que Autorretratos es un
libro tan carnal y sanguíneo como su autor. Un regalo que nos ofrece para que
nada quede oculto, para que todo sea desvelado. Esa confidencia que se hace a
altas horas de la noche con una copa de menos o una copa de más y que un lector
atento sabe agradecer. El testimonio noble, como diría St.Vincent Millay, de un
poeta que le sigue dando fuego por ambos lados a la vela de las palabras para
sorprendernos con el brillo deslumbrante de la existencia humana.
Francisco Taboada
AUTORRETRATOS
Kepa Murua
Ilustrador: Ángel López de Luzuriaga
El Desvelo Ediciones (2018)
domingo, 18 de febrero de 2018
miércoles, 7 de febrero de 2018
jueves, 25 de enero de 2018
LA LLAMADA en PHOTOWRITING de PAULA ARBIDE
La llamada
Una vez más hemos oído la llamada y nos hemos puesto en
marcha. Cada cual lleva lo imprescindible para este viaje con dirección pero
sin sentido. Lo importante es ponerse en movimiento de inmediato. No pensar en
ello. Solo acudir. Solo ir. Diligentemente.
No debemos hablar entre nosotros. Hay que respetar una
prudente distancia. Si nos comunicamos puede surgir una reflexión, una duda que
nos hará tropezar, quizá detenernos. Eso cuestionaría nuestra determinación. No
hay que olvidar que la única guía es la certeza.
Seguiremos adelante por un tiempo indefinido. Sin
desfallecer. Soportando cada uno su cansancio, su pesar y su miedo. Rendirse no
es una posibilidad. Abandonar sería el equivalente a dejar de respirar. Morir.
En algún momento cesará la llamada. Entonces tendremos
que regresar al punto de partida. A la incertidumbre. A la espera. Hasta que la
oigamos de nuevo.
miércoles, 17 de enero de 2018
miércoles, 10 de enero de 2018
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