sábado, 6 de junio de 2020

TENÍAMOS DEDOS



TENÍAMOS DEDOS

Imposible saber qué se pierde
en estos momentos entre nosotros,
como herramientas o palabras
desusadas, el tas del platero
relegado a la esquina de los crucigramas
o el fragante petricor después de la lluvia,
tal vez el abrazo prolongado e imprudente
de los amantes ante testigos o la mirada
de odio sin freno de dos socios que se detestan

pero algo es, eso se nota

esta mañana mismo, en el camino
del golf de Pedreña, a pesar del saludo
entre paseantes desconocidos
nos alejábamos como leprosos
nos mirábamos con recelo
nos cruzábamos rotos,
y los solitarios parecían
más condenados que nunca
a cargar con su soledad

vamos heridos, eso se nota

pronto, los rastreadores de miseria
nos informarán del tamaño de la pérdida,
veremos el listado completo
de lo irrecuperable, sentimiento
tras sentimiento, ese gesto y también
ese otro, y nos pedirán que cojamos
bolígrafo y papel, que tomemos nota
para explicárselo en el futuro
a los niños que ya no juegan juntos.



Ilustración: SeD

viernes, 5 de junio de 2020

CIELO EN LA VENTANA



CIELO EN LA VENTANA

De tanto mirarlas ya no las ve
consumidas por la presencia,
la lámpara fundida con el techo
el jarrón con la pared, la silla
con la ropa que cuelga, la ventana,
esa única ventana, propiedad
del cielo mitigado por la cortina

cuántas veces suplican sus cejas
elevadas, sus ojos saltones, que
alguien descorra la cortina
pero nadie la entiende

pasan las horas entre manos
atentas que la giran en la cama
le cambian las sábanas, limpian
su cuerpo desfallecido, insertan
comida en su garganta con una
enorme jeringuilla de puré de verduras
y los días, las semanas, meses, años…

alguien trajo una flor verdadera
que al menos se va marchitando
ilusiona verla morir poco a poco
pétalo a pétalo caer sobre la mesita
de noche, de día, de noche, de día
hasta que la retiran y vuelven
a repetirse los objetos insistentes

¡mira mis ojos, mira mis cejas
elevadas, corre la cortina para
que el cielo corra, el cielo, el cielo
el cielo en la ventana!


Ilustración: SeD

jueves, 4 de junio de 2020

LA INMEDIATEZ


LA INMEDIATEZ

La inmediatez, el pulso de la vida,
el instante exprimido hasta
el ácido amargo del pellejo,
la última gota, y la chispa
eléctrica
que conecta un momento con
el momento siguiente,
donde el tránsito es
una breve inspiración para
sumergirse de golpe y sin miedo
en el decurso, el fluido, la energía
constante,
donde habita el beso improvisado
la caricia con sabor de persistencia
la reflexión apresurada que atrapa
la esencia, que no duda y sabe
escoger con precisión certera
el punto exacto de la experiencia
la clave que abre y cierra,
circunstancialmente,
donde toda fisura deja pasar la luz
cada salto es una oportunidad
cada mirada una pista desvelada
cada golpe un impulso
y el horizonte una verdad
incuestionable. 


Ilustración: Sed 



miércoles, 3 de junio de 2020

SER ESCUETO


SER ESCUETO

Ser escueto, empobrecer hasta el extremo
al decir, acotar, encerrar
en palabras precisas lo precioso
que no debió ser mencionado
para respetar el secreto de cada cosa
no fracturar el pensamiento con
su expresión, su límite, su clausura.

Aun así, por simple deseo,
necesidad de girar sin pausa,
despojar al todo de su trascendencia
con una caricia vaga pero necesaria
porque el tiempo es breve, ruin,
y lo no tocado se escapa, huye,
desaparece en la niebla del horizonte.

Vivir entonces en la víspera
de la celebración del instante
con la tenacidad del mar
que tritura conchas y esqueletos
para el cementerio que es la playa
ese homenaje a la arena del tiempo
que se mide en granos no reflexionados.

La constancia, pues, en la manifestación,
rebelión imaginada del encerrado
que vislumbra entre las rejas hostiles
un cielo ajeno, una existencia ajena,
lo que pasó en su no-pasado
lo que pudo ser pero no fue
mientras los días, simplemente, se suceden.


Ilustración: SeD   




lunes, 25 de mayo de 2020

TÉRMINOS DEL CONTRATO



TÉRMINOS DEL CONTRATO

Esa palabra que tacha, borra y esconde
que con trazo débil sepulta
lo que apenas comprende
y zanja, bocajarro de sentido
razón y jaula, la vida
escueta de lo vislumbrado

que refrena la sombra
sostiene casi cerrado el telón
aprieta contra su pecho el miedo
quiere proteger e impide
la caída evocada
necesaria, inevitable.

Esa palabra escudo y censura
que al evitarlo alimenta lo oscuro
que al decir con su gesto incompleto
llama al diccionario ocultado
a los términos del contrato
al pacto, la resolución, el acuerdo

que al decir no calla
comete el error de la boca
deja un rastro de tinta defecada
rasga la ausencia, abre
en canal la carne y sin pretender
desnuda el vestido, corrompe.

Ilustración: SeD

domingo, 24 de mayo de 2020

CUIDADO



CUIDADO

Después de todo, lo que queda
es esta fragilidad
no de cristal, demasiado fácil,
la materia resulta insuficiente,
sería más el concepto puro, sin escape,
aplicado al conjunto, inapelablemente,
desde la piedra más bruta hasta el
“tú a mí no me quieres como se debe querer
y lo siento mucho pero lo dejamos”
algo así, que lo abarca todo
fra-gi-li-dad
con la palabra ya rota,
piensa en un mueble con carcoma
un bebé que se te puede caer de los brazos
la pérdida de las certezas, las creencias,
aquella mirada aquel día, lo que sentiste
en mitad del pecho, ese dolor
que se llevó tu ingenuidad para siempre,
tú ya me entiendes: cuando supiste
que eras adulto y ya era tarde,
demasiado tarde, joder, esa primera
lágrima seca
instaurada desde entonces,
ese entonces, fragi
lidad, partida en dos
y ya no hay pegamento que lo pegue,
pues así la vida
hazte cargo.
Cuidado.


Ilustración: SeD