martes, 9 de junio de 2020

PIEDRA QUE RESPIRA



PIEDRA QUE RESPIRA

He intentado dibujar
con precisión caligráfica
el plano de lo perdido
un mapa de las ausencias
detalle a detalle
circunstancia a circunstancia
buscando mis ubicaciones
dónde fui y dejé de ser
dónde enterré mis sucesivos
esqueletos, carne de mí
cuerpos abandonados
creencias extintas
amor caducado
en fin, todos los finales
y después de mirar esas derrotas
he visto mi cara y su mirada
estos ojos, las arrugas, el gesto
amargo del tiempo trascurrido,
de la existencia que se consume
en sí misma, y qué breve,
qué breve ha sido la caída
escueto el paso, insignificante
la trayectoria, nulo del todo
el valor de lo cogido y lo dejado.
inútil el trascurrir, baldío
el paisaje, el territorio desierto
mi plano en blanco, un mapa
cuya líneas débiles
se borran al mirarlo.


Foto: Paula Arranz

lunes, 8 de junio de 2020

IMPORTA



IMPORTA

Si tu espalda fuera un espejo
de cuerpo entero
y al caminar detrás de ti
pudiera ver mis pasos reflejados:
¿heredaría tus sueños,
podría creer en lo que crees
y tropezar contigo y a la vez
en las mismas piedras?

Si mi pálida piel destiñera
como el cobre de la tuya
el añil de ese hombre del desierto
o el amanecer colorado de la mujer
que sonríe a la tarde desde
el balcón de los claveles:
¿al tocarnos pintaríamos cuadros,
cada abrazo sería un díptico,
hacer el amor con pasión
el inicio del arte abstracto?

Y mejor aún, si se multiplicaran
hasta el infinito las posibilidades
la paleta de colores, los sueños,
las creencias, y ese modo dactilar
que tenemos de equivocarnos
cada cual con sus errores:
¿no seríamos lo que somos,
no haríamos lo que hacemos,
pero sin el vértigo de la diferencia,
ese que nos implantan los sembradores
de odio, que no tienen ni ojos, ni alma,
ni descripción que merezca
una gota más de tinta?  


Ilustración: SeD    

domingo, 7 de junio de 2020

LAS HORAS TRISTES



LAS HORAS TRISTES

Duérmete
vete lejos de esta impaciencia
despierta sin norma
en lo imposible pero certero
aquí tampoco serás libre
porque miedo y deseo
trazan el argumento roto
la dislocadura
sin ilusión de control
ni falacia real
a la cadena de sentido,
tampoco es una garantía
la ingravidez
lo fácil del tránsito
el fluido incesante
quizá pronto la renuncia
también a esto
que ya no quema ni
ilumina nada,
instaurar el olvido
el no-saber
que los dos territorios
no se toquen pero
quede el tacto de lo tocado
sensación sin nombre
el sueño solo sueño
¿dónde estuviste?
no lo sé
y amar de regreso
las horas tristes.



Ilustración: SeD

sábado, 6 de junio de 2020

TENÍAMOS DEDOS



TENÍAMOS DEDOS

Imposible saber qué se pierde
en estos momentos entre nosotros,
como herramientas o palabras
desusadas, el tas del platero
relegado a la esquina de los crucigramas
o el fragante petricor después de la lluvia,
tal vez el abrazo prolongado e imprudente
de los amantes ante testigos o la mirada
de odio sin freno de dos socios que se detestan

pero algo es, eso se nota

esta mañana mismo, en el camino
del golf de Pedreña, a pesar del saludo
entre paseantes desconocidos
nos alejábamos como leprosos
nos mirábamos con recelo
nos cruzábamos rotos,
y los solitarios parecían
más condenados que nunca
a cargar con su soledad

vamos heridos, eso se nota

pronto, los rastreadores de miseria
nos informarán del tamaño de la pérdida,
veremos el listado completo
de lo irrecuperable, sentimiento
tras sentimiento, ese gesto y también
ese otro, y nos pedirán que cojamos
bolígrafo y papel, que tomemos nota
para explicárselo en el futuro
a los niños que ya no juegan juntos.



Ilustración: SeD

viernes, 5 de junio de 2020

CIELO EN LA VENTANA



CIELO EN LA VENTANA

De tanto mirarlas ya no las ve
consumidas por la presencia,
la lámpara fundida con el techo
el jarrón con la pared, la silla
con la ropa que cuelga, la ventana,
esa única ventana, propiedad
del cielo mitigado por la cortina

cuántas veces suplican sus cejas
elevadas, sus ojos saltones, que
alguien descorra la cortina
pero nadie la entiende

pasan las horas entre manos
atentas que la giran en la cama
le cambian las sábanas, limpian
su cuerpo desfallecido, insertan
comida en su garganta con una
enorme jeringuilla de puré de verduras
y los días, las semanas, meses, años…

alguien trajo una flor verdadera
que al menos se va marchitando
ilusiona verla morir poco a poco
pétalo a pétalo caer sobre la mesita
de noche, de día, de noche, de día
hasta que la retiran y vuelven
a repetirse los objetos insistentes

¡mira mis ojos, mira mis cejas
elevadas, corre la cortina para
que el cielo corra, el cielo, el cielo
el cielo en la ventana!


Ilustración: SeD

jueves, 4 de junio de 2020

LA INMEDIATEZ


LA INMEDIATEZ

La inmediatez, el pulso de la vida,
el instante exprimido hasta
el ácido amargo del pellejo,
la última gota, y la chispa
eléctrica
que conecta un momento con
el momento siguiente,
donde el tránsito es
una breve inspiración para
sumergirse de golpe y sin miedo
en el decurso, el fluido, la energía
constante,
donde habita el beso improvisado
la caricia con sabor de persistencia
la reflexión apresurada que atrapa
la esencia, que no duda y sabe
escoger con precisión certera
el punto exacto de la experiencia
la clave que abre y cierra,
circunstancialmente,
donde toda fisura deja pasar la luz
cada salto es una oportunidad
cada mirada una pista desvelada
cada golpe un impulso
y el horizonte una verdad
incuestionable. 


Ilustración: Sed 



miércoles, 3 de junio de 2020

SER ESCUETO


SER ESCUETO

Ser escueto, empobrecer hasta el extremo
al decir, acotar, encerrar
en palabras precisas lo precioso
que no debió ser mencionado
para respetar el secreto de cada cosa
no fracturar el pensamiento con
su expresión, su límite, su clausura.

Aun así, por simple deseo,
necesidad de girar sin pausa,
despojar al todo de su trascendencia
con una caricia vaga pero necesaria
porque el tiempo es breve, ruin,
y lo no tocado se escapa, huye,
desaparece en la niebla del horizonte.

Vivir entonces en la víspera
de la celebración del instante
con la tenacidad del mar
que tritura conchas y esqueletos
para el cementerio que es la playa
ese homenaje a la arena del tiempo
que se mide en granos no reflexionados.

La constancia, pues, en la manifestación,
rebelión imaginada del encerrado
que vislumbra entre las rejas hostiles
un cielo ajeno, una existencia ajena,
lo que pasó en su no-pasado
lo que pudo ser pero no fue
mientras los días, simplemente, se suceden.


Ilustración: SeD