viernes, 26 de julio de 2013

ESPACIO LUKE-Verano 2013


Ya en la red el número de verano de Espacio Luke. Con un nuevo relato titulado Tres coches y una idea fija. Lo podéis leer en:

http://www.espacioluke.com/2013/Junio2013/taboada.HTML

martes, 23 de julio de 2013

NECESITAMOS ESPEJOS.Teatro Exprés


II Festival de Teatro Exprés de Santander. Segundo día. Parlamento de Cantabria. Viernes 19 de Julio, 2013.

 

            Si el primer día de Teatro Exprés hizo una tarde de perros, el segundo hace un bochorno asqueroso. Antes llovía a mares y ahora no llueve ni sacando a pasear al santo. Entro en un bar, pido una cerveza y por poco me quedo pegado a la barra. Tengo que salir a beber a la calle. No corre ni una brizna de aire. La realidad tiene como una baba extraterrestre. Los zapatos se agarran  al suelo, la gente no se da la mano para no quedarse soldada, me veo reflejado en un escaparate y camino boqueando como un pez. Un clima tan malo como el de este año no se le ocurre ni al gobierno. No voy a decir que tenga buena disposición a ir al Parlamento de Cantabria, a cualquier parlamento, algo huele a podrido en Dinamarca. La diosa Estadística dice que los habitantes del planeta desconfían en bloque de los políticos. Lo hacen tan mal que van a tener que gastarse parte del dinero que no figura en ninguna parte en lavar su imagen. Malos tiempos para la hípica. Y lo digo porque en la entrada me dan una tarjeta rosa, me incorporo al grupo rosa, y la primera obra que nos toca se representa en el Salón de Plenos, un hemiciclo pequeño que recuerda que siempre son cuatro los que cortan el bacalao. Tomo asiento en la segunda fila, con un micrófono y un telefonillo delante de mis piernas. No hay mucho espacio y varios espectadores tiran al suelo los telefonillos al acomodarse. Comienza la obra Pido un partido de Quasar Teatro, cuya autora es Angélica Liddell. La actriz Mónica González Megolla, vestida de mimo elegante con bombín, lee y a la vez interpreta un discurso demoledor, irónico, farsesco, insultante y certero. Lo que diría cualquier ciudadano si tuviera la oportunidad de hablar en un pleno y cantarles las cuarenta, siempre que se le garantice impunidad, lo que tiene el teatro. Necesitamos espejos, es urgente, y el cuerpo a cuerpo entre actor y espectador, en tiempo real, ofrece un reflejo nítido, una imagen sentida. Vamos al teatro por la proximidad de la carne: “Pobre gente trabajadora, calumniadora y fornicadora. Siempre preocupados por el precio de las cosas. Ya no creen en el bien y el mal. Sólo creen en la economía…” Ahora hay aplausos en el hemiciclo. La actriz saluda al respetable. Se apagan las notas de la Suite para chelo de Bach. Más aplausos. Nos echan del Salón de plenos, el escenario donde ese pedazo de actores que son los políticos representan a diario los intereses del Dinero, nuestro Dios y Señor. ¿Cómo han conseguido envilecer algo que nos costó tanto esfuerzo conseguir? Menos mal que al salir de allí me llevo una sorpresa agradable. Muy agradable. Miro el programa de mano que nos entrego la organización la primera jornada y la obra siguiente no me encaja. De haber mirado en internet sabría que el grupo programado no va a actuar y en su lugar lo hará Ruido interno. Me alegro mucho al reconocerlos. Son otro nivel, y no lo digo en detrimento de nadie sino como reconocimiento a su trabajo. Arriesgan más, van más lejos, apuestan por buenos textos y mejores escenografías.  Calan hondo, y no quiero pecar de entusiasta pero creo que Vanesa del Castillo es una gran actriz: aparece en escena, abre la boca y me lo creo todo. Tiene el don, el duende, la presencia. Ella es teatro. La obra se titula Nadie es nada, de Juan Carlos Fernández, sobre  un texto de Peio H. Riaño. El grupo lo resume así: “Inmersos en un momento en el que la renuncia parece la única salida para nuestras vidas, estamos obligados a pensar lo que somos en relación con nosotros mismos, con el otro y  con los demás.” El actor Carlos García le da la réplica con sobresaliente a la gran Vanesa, y juntos elaboran un discurso maduro que busca soluciones en el interior, en vez de agotarse echando las culpas de todo a los demás. Un espejo de mano en el que mirarnos la cara muy de cerca. Una obra medida, exacta, que controla el ritmo y la escena. Impecables. Los espectadores sentados en las escaleras del parlamento aplaudimos con ganas. De camino a la siguiente obra, un hombre de acento extranjero, tal vez inglés, le comenta a su acompañante que si Nadie es Nada entonces Todos somos Algo, aunque seamos poquita cosa. Suena a reivindicación generacional: la resistencia del cero a la izquierda. Pero no todo van a ser lágrimas y lamentos. Acto seguido, en un pequeño salón de ésos donde se reúnen las comisiones del parlamento, nos sentamos por todas partes, incluso en el suelo, como niños, para disfrutar de una comedia gestual: Cine mudo, de Arte en escena, con Marta López Mazorra sembrando alegría. Está genial. Rueda una película de cine mudo con algunos espectadores como actores improvisados, y nos demuestra que cuatro gestos bien hechos y una sencilla puerta falsa colocada en mitad de la nada son material más que suficiente para fabricar la Risa, esa materia prima tan necesaria. Merecidos aplausos. Y, como en esta obra me ha tocado sentarme en el suelo y estaba duro, en un arrebato mezquino me coloco en cabeza del grupo para coger asiento en la próxima obra. Entramos en un salón con una mesa larga colocada en T donde hay un terrorista y un secuestrado. El terrorista cocina para el secuestrado, parece su criado. Son Edy Asenjo en compañía, con la obra: P.E.R.R.O. de Sandra Bedia. El propio Edy Asenjo comparte escena con Fernando Rebanal.  Parece una obra simple, pero te la mete doblada porque juega con que crees que es una obra simple, y tus sentimientos saltan de terrorista a víctima hasta un final sorprendente, inesperado. La obra funciona como un juego de espejos bastante eficaz. Al terminar, los actores se ponen en la salida para que les aplaudamos. Y no se quitan. Para que les volvamos a aplaudir. Un aplauso forzado que, a mi entender, forma parte de la obra. Pero yo alucino demasiado, deformación profesional. El caso es que nos echan del parlamento a la calle, como quien dice a la realidad. El aire acondicionado que nos ha protegido durante hora y media contrasta con el aire pegajoso del exterior. Son las fiestas de Santander. Durante unos días, la normalidad queda suspendida. Cercana la medianoche, la calle está llena de niños, adolescentes, fanfarrias, casetas, perros paseando a sus dueños… En una ciudad tan clasista como ésta, se nota que han salido a tomar juntos el fresco los amos y los criados. Hay mucho latinoamericano y, por simple asociación de ideas, pienso en las dos excelentes actrices mexicanas que vi en el Matadero de Madrid hace una semana representando una versión de Las Criadas de Genet. Se titula: Lo único que necesita una gran actriz, es una gran obra y ganas de triunfar y la dirige Damián Cervantes. Diana Magallón y Mari Carmen Ruiz Benjumeda nos ofrecieron una lección de teatro. Están inmensas. Avanzan sobre la obra de Genet, la llevan más allá, la traen más acá, estremecen al espectador. Como una montaña rusa emocional. Yo he visto a Nuria Espert haciendo las Criadas, y también la había visto una señora que salía a mi lado, y ambos coincidimos en que Vaca35 Teatro en Grupo había estado a su altura, que no es decir poco.  El aforo era de veinte personas y no estaba lleno. Incomprensible, este mundo se está volviendo loco. Todavía están de gira por España (ver fechas en vaca35teatro.com). Si tienen oportunidad, vayan a verla, mis guates. Y recuerden que el 21 por ciento de IVA de la entrada es para el cloro de las piscinas de los que nos gobiernan. Y para la lejía que limpia el dinero negro. ¡Hatajo de chorizos! En fin, el teatro va mal, fatal, y aunque quejarse es de mediocres da gusto comprobar que, gracias a iniciativas como Teatro Exprés, estamos parados pero no quietos.

             


 

lunes, 15 de julio de 2013

SOLITARIO Y ANCESTRAL


SOLITARIO y ancestral,
viejo ginko,
nos llegó la tarde,
roja, inacabada,
reliquia del pensamiento
que se vacía en el hueco,
buscando sentido
inútil, al ocaso. 

Pobres desgraciados,
ya estamos incendiados,
las palabras nos han dado fuego
y nos consumimos en este preciso instante,
cuando la idea quiere.
 
                                          de Palabras dactilares, pag. 49

miércoles, 26 de junio de 2013

UN POEMA ARRUGADO VUELA


UN POEMA arrugado vuela
de mi mano
a la papelera, certero,
ni una sola palabra
se ha salvado,
todo ha sido desechado
sin piedad,
desde el impulso inicial,
el torpe recorrido,
la frustración de sentirse
equivocado, hasta
el rechazo final,
definitivo.           

Otro más que ha sido sacrificado
en aras de la estadística:
un acierto por cada mil errores.
Otro intento,
otro intento,
nada pasará si no es verdad
o al menos lo aparenta
con solvencia
y elegancia.
 
                                     de Palabras dactilares, pag. 31
 
 

jueves, 20 de junio de 2013

LOS ACHAQUES DEL DÍA


LOS ACHAQUES del día
me han arrastrado sin fuerzas
al olvido de las mantas. 

No sueño nada, ya no,
sólo huyo
del ruido mezquino del pensamiento. 

Nado lento,
como pez dormido,
dejando que la nada inconsecuente
me lleve lejos del peligro. 

Laten las olas, allí arriba,
con la placidez
de las ideas quietas. 

Llega el mar, la mar se retira,
llega el mar,
la mar se retira,
llega el mar, la mar,
se retira.
 
                                          de Palabras dactilares, pag. 47
 

 

lunes, 17 de junio de 2013

PROFUNDIZAR EN EL AIRE


 
PROFUNDIZAR en el aire,
desnudo y tierno,
blanco y desnudo,
desnudo y negro,
buscar en la densidad
del ahogo
un camino,
solamente.
 
                            de Palabras dactilares, pag 13

martes, 11 de junio de 2013

¡CUÁNDO DEJARÁ DE LLOVER! Teatro Exprés

II Festival de Teatro Exprés de Santander. Primer día. Palacio de la Magdalena. Sábado 8 de Junio, 2013.
 
            El sábado hacía una tarde de perros, con lluvia, viento y frío. Para entrar en el recinto del Palacio de la Magdalena con el coche se necesita autorización, de modo que tuve que aparcar fuera y caminar por ese lugar privilegiado pendiente del paraguas y de los charcos, y luego subir la colina hasta llegar al precioso edificio donde se representaban las cuatro obras cortas, primera entrega del Teatro Exprés de este año. El aforo era reducido, las entradas se vendían sólo en taquilla, y además a 3 euros, así que media hora antes ya se anticipaba un lleno total. Mucha gente sonriendo. Se nos notaba a todos muy contentos de estar allí y de ser tantos, a pesar de la lluvia insistente que arreciaba por momentos y amenazaba moquillo. Después de hacer cola diez minutos, me dieron una entrada de color azul con un número. A la hora fijada, 9 y media, un amable anfitrión nos explicó que cada obra se representaba en un salón diferente del palacio y que deberíamos seguir al guía correspondiente a nuestro color. Nos pidió respeto y silencio en los inevitables traslados. Los de color azul comenzamos con la obra Reconstrucción del dolor (de ida y vuelta), una performance teatral del grupo Ruido interno, cuyo autor es Juan Carlos Fernández, con texto de Cristina Morales. Nos llevaron a un comedor enorme, con una mesa larga, de unas treinta sillas por banda, y tomamos asiento en la penumbra. Una mujer con una camiseta larga y blanca yacía como muerta sobre el improvisado escenario, igual que un postre de carne. Pablo und Destruktión comenzó a tocar la guitarra con firmeza, muy sugerente. No quiero contar la obra, pero diré que durante una veintena de minutos disfrutamos de buenas canciones, buena puesta en escena y una excelente Vanessa del Castillo, con un monólogo sobre la autenticidad bastante sustancioso en el que el propio autor hacía de maestro de ceremonias. No es fácil actuar inmóvil, la voz lo es todo, y a mí consiguió emocionarme. Además sembró en los espectadores esa dulce sospecha de que la vida es una obra de teatro muy mala por culpa de los actores fatales que somos todos nosotros. Me gustaron mucho, y aproveché la sensación para mirar a los de mi grupo como si fueran los miembros de una compañía de titiriteros en situación de espera. Funcionó. Observé que los demás hacían muy bien de sí mismos, pero a partir de ese momento comencé a sentirme incómodo en mi papel. No sabía, por ejemplo, qué hacer con mi paraguas. Afortunadamente nos llevaron a la siguiente representación y allí nos pidieron dejar los paraguas en los paragüeros, supuse que por respeto al parquet y porque quedaba chusco. Los espectadores azules llenamos una antesala y luego nos pasaron a una salita muy pequeña. Todos apretados, la mitad de pie y los demás en sillas tapizadas blanditas. Café de las Artes interpretó su obra Bajo la alfombra, de Carlos Peguero. Sentados a la mesa de un restaurante una pareja, Alicia Trueba y Cristian Londoño, inician una breve pero intensa demolición de su matrimonio. Convincentes. Estaban tan cerca que te daban ganas de interrumpirles y aportar algo, echarles una mano, decir lo tuyo. Estuvieron sobrios, circunspectos, muy ajustados a sus papeles, y nos trasmitieron el sinsabor amargo que encierran esas situaciones tan lamentables. A la salida, unas chicas dijeron a mi espalda que les había encantado y algunas voces se unieron a ellas. Gustó por su proximidad. Por su sinceridad sin truculencias textuales. A continuación nos llevaron a un salón, o antesala de biblioteca, o hall de algo, estaba muy oscuro. Cuando los ojos se acostumbraron la boca comenzó a abrirse: el Palacio presume de maravillas como ésta, con sus artesonados de madera, sus escaleras con balaustres tallados y su refinado buen gusto. El lugar adecuado para Otra Antígona, si gustáis de Ábrego Producciones, con texto de Pati Domenech. Obra intensa. Toda la responsabilidad recae sobre una única actriz, María Vidal, muy desgarrada, muy loca, con la voz quebrada y el ánimo roto,  representando a una Antígona que se despide ante la indiferencia del pueblo. Nos hizo sentir verdaderamente incómodos, culpables, humanos insensibles. Aplaudimos con ganas. Y, para terminar, la cuarta obra, un drama histórico, en un saloncito pequeño con bancos corridos, convertido por los escenógrafos en una especie de capilla medieval. Beato, de Anabel Díaz Teatro, cuyo autor e intérprete principal es Carlos Troyano.  Obra perturbadora, inestable, con dos monjes que al diseccionar un caso histórico, Beato de Liébana contra Elipando, obispo de Toledo, pretenden retratar la sociedad actual y sus esclavitudes: “Si logra la Bestia llenar el mundo de ociosos, creará una tierra llena de infelices”. Supongo que todos merecemos de vez en cuando un sermón de la historia. Lo que nadie merece es el aguacero que caía al salir de la Magdalena. Con un viento cruzado que había que sujetar el paraguas con una mano y la otra encajada entre las varillas para no perderlo. Menuda calada, de moquillo a estornudo y luego pastillas, ya veía termómetros colorados sobrevolando mi cabeza como drones. Encima me dio por bajar del Palacio por un atajo que conduce a las antiguas Caballerizas, donde se desarrollan los talleres de verano de la UIMP, y por poco me rompo la crisma con el barrillo que bajaba del monte. Era casi medianoche. Los árboles y la lluvia discutían. Llegué a un tramo de escaleras, sin farola a la vista, y me salió al encuentro un filibustero:
 
FILIBUSTERO.- ¡Dame todo el IVA que lleves!
AUTOR.- No llevo. Soy un muerto de hambre. Mis obras no se representan. No hay cómo, no hay con quién, no hay con qué…
FILIBUSTERO.- Todos tenemos problemas. No me cuentes los tuyos, o te cuento yo lo que me sale el mantenimiento de la piscina…
AUTOR.- ¿Pero es que no lees los periódicos? El IVA de nada es Nada.
FILIBUSTERO.- Me da igual, no me van las matemáticas. Yo soy un inciso teatral en una crónica teatral, y debo sacar lo mío.
 
            Miré mejor al filibustero y bajo su disfraz vi a un actor desesperado. El brillo de sus ojos no pedía gloria, sólo un bocadillo. Fui a darle un par de euros, pero sostener el paraguas y sacar la moneda me distrajo, y al ir a entregárselos había desaparecido. Era una Alucinación Express, no tengo presupuesto ni para soñar. Me entraron ganas de sacar allí mismo el cuaderno y esbozar un esbozo: una obra de teatro de un minuto para un actor bajito que quepa en una caja de zapatos. Pero llovía sin tregua y en estos tiempos no es prudente escribir a la intemperie. Salí del recinto de la Magdalena y saludé con la cabeza al guarda, sin duda un actor en paro que hace de guarda mientras pasa la tormenta. Y también lo era el taxista que esperaba en la parada próxima, con la luz encendida, leyendo sin duda el papel dramático de su vida. Y también los gorriones empapados, con ojos de actores campesinos esperando una oportunidad. Cuando llegué al coche lo encontré triste y apagado. Encendí las luces y los dos nos sentimos felices de comenzar nuestra representación. Ahora me tocaba hacer de conductor preocupado bajo una lluvia resplandeciente que borraba las rayas de la carretera:
 
AUTOR.- No veo ni jota, lo mismo nos matamos.
COCHE.- O dormimos, o soñamos…          
 
TEATRO EXPRESS. Cuatro obras diferentes cada día. Segundo día: viernes 19 de julio en el Parlamento de Cantabria. Tercer día: sábado 10 de Agosto en Enclave Pronillo. Cuarto día: viernes 6 de Septiembre en C.E.A.R. de Vela. Todos a las 9,30, en Santander.