sábado, 7 de julio de 2012

A CAUSA DE ALGO


A causa de algo


            El muchacho cierra la puerta, y se asegura de que está bien cerrada. Sus movimientos parecen dirigidos únicamente a controlar un temblor, un titubeo. Se detiene en la sección de poesía. Yo me pongo tensa. Es miércoles, media mañana, lluvia, nadie en la calle, y un extraño cargado de recelo husmea en mi librería.
            Vigilo sus pasos. Libro que toca, libro que busco en el archivo mental. El título, el modo de abrirlo, las palabras casuales que pueden decidirle a ponerse en acción y convertirme en su víctima. Si tropieza con Hojas de Hierba de Whitman, estaré salvada. O tal vez no, su mente simple puede desviarse hacia el aspecto desparramado y desparramármelo todo. Viene hacia mí.
             —Perdone, es para una amiga, un buen libro de poesía.
            —¡Hojas de Hierba, de Walt Whitman!
            Le sorprende mi entusiasmo. La rapidez del ir y volver con el libro en las manos. Y luego el descuento agradecido que le aplico. Me mira con atención mientras lo envuelvo. Busca indicios, entorna los ojos, sonríe con cautela. Paga y, antes de salir, me observa un momento, como si hubiera olvidado decirme algo. No se decide. Lo deja. El eco de la campanilla es breve, seco.

                                                                                               de Mercedes Cancelo


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