sábado, 18 de noviembre de 2017
jueves, 16 de noviembre de 2017
RESEÑA de DE TEMBLORES de KEPA MURUA en el diario argentino EL CORREDOR MEDITERRÁNEO
DE TEMBLORES de Kepa Murua
De temblores es una novela de amor, un
texto breve pero intenso que ahonda en la problemática tratada por Kepa Murua
en sus novelas anteriores, Un poco de paz
y Tangoman, y en cierto modo serviría
de conclusión o final de ciclo. Una suerte de epílogo sobre el tema del amor
enfrentado a la libertad del individuo, donde la pregunta que se intenta
responder es si somos algo más que personas que aman y son amadas, si hay algo por
encima del amor, si la vida sin amor tiene algún sentido. Demasiados
impedimentos que concluyen con la certeza de somos incapaces de amar, porque el
amor ha cambiado tanto que resulta irreconocible.
Si en las novelas anteriores Kepa
Murua utilizaba la parodia y la sátira, en De
temblores emplea la confesión, la falsa-biografía. Formalmente hablando, es
un ejercicio de desnudez total, con un estilo contundente, basado en capítulos
cortos con un enunciado orientativo, con párrafos muy breves, de un solo golpe
de voz, alternados con diálogos de una crudeza tal que impide cualquier desvío.
El texto ha sido pulido hasta la exasperación, con una evidente intención
musical y poética, con numerosos ritornelos
y bucles en los que la memoria regresa a un punto anterior, a un texto ya
mencionado, para facilitar una nueva lectura. Un estilo dinámico que impide que
las palabras se solidifiquen, de manera que si al principio esos temblores son
los del sexo, a continuación serán los del miedo de los amantes y después los
de un terremoto emocional que todo lo transforma. Es el mismo temblor
evolucionando y dimensionándose según nos vamos adentrando en la novela. Una
novela con mucha más complejidad de la que aparenta y que, al final, contiene
una vuelta de tuerca muy eficaz que nos permite reinterpretar todo lo leído.
Debajo de su aparente
simplicidad De temblores esconde una
reflexión profunda y necesaria: ¿Los europeos hemos perdido la capacidad de
amarnos entre nosotros y necesitamos buscar o recuperar el amor en otras
latitudes? La respuesta es obvia: en el siglo pasado el marxismo, la anticoncepción
y el feminismo dieron un giro copernicano al amor y el capitalismo actual ha
terminado por liquidarlo. Nos encontramos por tanto en una era de re-definición
del amor. En la novela aparecen seis mujeres, destacando Dacia, de origen indio,
y Rosale, suramericana, bastante más joven que el escritor, y que representa el amor crepuscular, la
oportunidad tardía de afirmar o negar el amor, un nuevo comienzo y también una
involución. El problema surge cuando ambos comienzan a jugar a la demolición
del amor, cuando se aman poniendo en tela de juicio si el amor es posible. No
se entregan a ese sentimiento, sino que lo analizan y así lo destruyen, lo
falsean a través de la mente.
A lo largo de toda la novela las
diferentes mujeres acusan al protagonista de ser alguien incapaz de amar, sin embargo Rubén se
defiende constantemente y al hacerlo se delata. Esa es la clave: demasiado
narcisismo, demasiadas corazas, cuando el amor requiere un cierto abandono, la
aceptación de la dependencia. En De temblores, a pesar de los esfuerzos
del Rubén por ser empático con las mujeres, el punto de vista es siempre masculino.
Siempre está a la defensiva, como el hombre actual que teme perder sus
privilegios y que jamás admitiría que no sabe cómo desenvolverse en un terreno
de igualdad. Rubén es tan inmaduro como nuestra sociedad y representa sus
contradicciones a la perfección.
Si algo nos aporta De temblores es un retrato descarnado de
cómo se va desarrollando esa evolución, ese acercamiento entre los sexos, visto
desde el interior de un hombre y algunas mujeres que buscan una salida al
laberinto sentimental. Una novela valiosa, que también incluye una crítica
feroz de la situación lamentable de los inmigrantes, como es el caso de Rosale.
Literatura contemporánea, buena literatura, que formula muchas preguntas y nos
deja a nosotros, los lectores… seguir haciendo más preguntas.
Francisco Taboada
martes, 14 de noviembre de 2017
sábado, 28 de octubre de 2017
jueves, 26 de octubre de 2017
lunes, 2 de octubre de 2017
COREOGRAFÍA POLÍTICA en ELDIARIO.ES Cantabria
Coreografía política
El cuerpo
humano, por muy contorsionista que sea, tiene los movimientos limitados por su
anatomía y España por la resistencia de sus materiales. Este es un país frágil,
de acero mal forjado, como esas espadas lustrosas que sirven para decorar pero
se quiebran en el combate. La democracia débil que nos sirve de esqueleto es
latina y está aquejada de la osteoporosis procedente de su naturaleza
dictatorial. Basta un solo golpe para que la armadura se rompa y el cuerpo se fragmente y sangre y muera.
La derecha de la
nación y la derecha nacionalista nunca han soltado las riendas, tienen el
pastel muy bien repartido y se pasan la pelota como elemento de despiste que ya
no despista a nadie, aunque da juego, que es de lo que se trata. Mientras la
población ya no da más de sí, nuestros gobernantes van a seguir haciendo
evoluciones alrededor del mismo escenario y sin salirse de él. Que si España se
rompe que si se pega con cola, y el país, en su vida diaria, ya está roto en
mil pedazos. El tema del referéndum más que una cortina de humo es un incendio
en toda regla. ¿En serio cree alguien que a los millones de parados les importa
en qué país pasan hambre y en qué lengua se quejan?
Es un hecho que
nos han robado 40.000 millones en el rescate bancario y que el 20% de los
bancos son catalanes con sucursales en toda España. ¿Acaso han mencionado los
que quieren independizarse la posibilidad de distanciarse de la corrupción
devolviéndonos ellos la parte que les corresponde? No, para nada, que la pela
no se toca. Hasta mi perro sabe que todo esto es una coreografía ensayada al
milímetro para que si uno estira la pierna hacia un lado el otro lo haga para
el lado contrario y así la imagen de conjunto queda muy mona, muy equilibrada.
Mientras tanto, se va desmontando la sanidad pública de modo que la salud sea
un privilegio de los ricos, la educación pública se deteriora hasta convertir a
la gente en analfabeta funcional y se recorta la libertad de expresión
asustando a las personas para que obedezcan como animales acorralados. Bravo:
si Cataluña se independiza no podrá participar en Eurovisión.
Pero cuidado,
que la policía no es tonta y todos llevamos un madero en el interior. Las pruebas son las pruebas y para pillar al
delincuente solo hay que seguir el rastro del dinero. Dicen las malas lenguas
que al gobierno de Rajoy lo sostienen los nacionalistas vascos a cambio de
pasta gansa, miles de millones. Dicen también que los socialistas se montaron
un teatro magistral para volver a la palestra y si un día afirman que España es
plurinacional al día siguiente no están en contra de aplicar el artículo 155,
si no queda más remedio, todo con tal de no perder la primera línea del
abrevadero de la guita. Dicen que Unidos
Podemos trabaja con denuedo para asegurar su continuidad haciendo propuestas
que molan cantidad, diálogo y eso, buen rollito en una asamblea guay que solo
añade leña al fuego. En fin, que la calle habla y sabe que si les quitas la
máscara todos acaban cantando.
¿Si la cosa es
tan grave, por qué sonríen por lo bajo Rajoy y Puigdemont, qué tienen que
ocultar? La experiencia nos dice que si metes en una sala de interrogatorios a
una persona culpable y a una inocente, y las dejas a solas durante horas, la
inocente se ira poniendo cada vez más nerviosa mientras que la culpable puede
que acabe echándose un sueñecito. La inocente cree que, a pesar de su rectitud,
dada la complejidad de la ley, puede haber cometido un delito sin saberlo, de
ahí su nerviosismo, mientras que la culpable, sabedora de su delito, y
probablemente tan conocedora de la ley como quienes la aplican, estará cada vez
menos preocupada porque el paso del tiempo implica dificultades para encontrar
pruebas que demuestren su delito. Por eso, el 1 de octubre, pase lo que pase,
los dos seguirán sonriendo. Van a ganar votos y podrán esconder su mala gestión
de gobierno con la complicidad de sus votantes. Lo único que les importa es que
siga el espectáculo.
Hay pocas ideas
más turbias que Patria, País y Nación y pocos disfraces más tristes que los
tejidos con la tela de una bandera, escudo de miserables, capa multicolor del
fantasma paleto. Las ideas valiosas no tienen tantos seguidores. Poco importa
España Uno, Cataluña Cero o viceversa. Una región pobre nunca amenaza con
abandonar el país y si disipamos la niebla lo único que se ve es dinero en
ambas partes. Eso sí, los majaderos de siempre hablan de violencia en el
horizonte, como buitres necesitados de cadáveres que justifiquen sus
razonamientos baratos. Por eso el Gobierno Español se ciñe a su papel y esgrime
el fasces de hacha y varas, y el Govern la hoz del segador. Cada uno intimida a
los suyos y a los del otro bando. El caso es amenazar. Que la gente tenga
miedo, que tiemble ante el futuro incierto, que se divida en grupos, que calle y
otorgue, que el lunes vaya a trabajar por un salario de esclavo. Y sobre todo
que no piense. Porque el día en que España piense cambiará la Constitución.
Hasta entonces, no hay nada que hacer.
viernes, 22 de septiembre de 2017
EN LA COLINA DE LA ESPERANZA en PHOTOWRITING de Paula Arbide
En la colina de la esperanza
¡Hey, Abuela, una foto, que estás muy guapa!
Se pasó todo el verano diciendo Hey y cantando aquella
canción de ‘4 non blondes’. La letra se le había incrustado en la cabeza,
hablaba del fin de la hermandad de los hombres, de la llegada del siglo de las
mujeres, la revolución femenina. Era su primer año en Nueva York, nos trajo
tantos regalos que la maleta reventaba. Mi madre nunca quiso quitarse el gorro
playero de su nieta, y eso que no le dijimos nada, se murió sin saberlo.
Han pasado veinticinco años, como en What’s up, y a
nosotros no nos queda ni destino ni esperanza. Yo también lloro cuando me tumbo
en la cama, cuando me levanto de la cama, intentando sacar todo ese dolor de mi
cabeza. Al principio gritaba, si estaba sola, pero sonreía ante mi madre y le
decía: “Sí, ha llamado, cuando estabas en la compra, y ha preguntado por ti, te
manda muchos besos.”
Mi marido lo intenta, dice que lo intenta, nunca ha
pasado de ahí, de intentarlo. Quería contárselo a mi madre, pero era incapaz de
admitirlo él mismo. ‘Desaparecida’ es un término ambiguo, hasta que pasan los
años y no aparece. “¡Me gustaría tanto oír su voz!”, dijo mi madre horas antes
de morir. Le prometí que la llamaría. “¿No ha llamado todavía?” “No mamá, no
contesta, le he dejado un mensaje. Estará dando una vuelta”.
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