domingo, 18 de octubre de 2020

COMENTARIO del escritor MIGUEL A. MORETA-LARA sobre Gerónimo de los paracaidistas

 



Las historias locas y cuerdas de Francisco Taboada 

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En "Gerónimo de los paracaidistas" (2019) de Taboada late mucha experiencia -el escritor ha tenido un azacaneado vivir profesional-, pero sobre todo hay saber contar y buena escritura. Son una decena de relatos (tres de ellos, los catalogaría de nouvelle o novela corta): memorable el titulado "Si ella muere de madrugada", una pequeña obra maestra. Todos parecen esbozos de novelas más que cuentos, por la complejidad de los mundos apuntados, por el cabal retrato de los personajes, por la enjundia de las escenas y sobre todo por la agilidad de un lenguaje rico y preciso. Taboada entiende de todo: desde el parapentismo hasta los estados de alucinación, la albañilería, el rock o las oposiciones (¡tan español medio de acceder a un puesto de trabajo como enterrador!). Escrupuloso en la observación de la realidad y en la elección de las palabras (Taboada también es poeta), uno puede pasarse muy buenos ratos con estas historias locas y cuerdas a la vez: la socarronería y la ironía -otra marca de la casa- endulzan, como mar de fondo, piezas tan estimables como "La pensión", en la que Taboada crea una especie de anti-Bartleby, el glorioso personaje de Herman Melville. En su literatura Taboada aplica una lente de poeta que desprecia las cosas tal como son y destripa la realidad, como si hubiera decidido escribir contra la vida azarosa, en la que sus personajes son voluntariosos capaces de mover montañas con orgullo y cobardía a la vez. Contra el caos del orden economicista, la razón del caos narrativo.

MIguel A. Moreta-Lara

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