lunes, 21 de enero de 2013

LOS BECARIOS


Los becarios


            Yo no tenía tarjeta de visita. Enrique apuntó mi teléfono detrás de una de las suyas y aseguró que me llamaría esa misma semana. Los que llaman no suelen decir que van a hacerlo, simplemente lo hacen, de modo que supuse que era una forma curtida de librarse de mí. Pero llamó el viernes. Sólo por el detalle acudí a la cita.
            Me recibió en su despacho de la universidad. Fue muy amable, muy cortés. El sondeo para averiguar mi situación económica resultaba tan amigable que decidí mentirle y, evocando mis primeros años de facultad, me hice el desheredado de la tierra: `Estoy en paro, Enrique, pero lucho por mi dignidad´. Pensé que iba a reírse, y en vez de eso me ofreció un contrato a prueba que ya tenía mi nombre escrito.
            Tuve algunos problemas para cambiar los turnos del bar con mi socio, pero le dije que era cosa de unos días. Y el primer día, a primera hora, la primera tarea consistió en estudiar una lista de candidatos. Eran chicos brillantes, de colegio público, con una renta familiar equivalente a la paga del domingo de los alumnos normales de aquella rancia institución. A los mejores se les concedía una beca que cobrarían si aprobaban el primer curso completo, algo que ellos se encargaban de evitar a toda costa. Como me sucedió a mí. Recordé a mi madre fregando escaleras, a mi hermano metiendo horas en la fábrica, a mi hermana peleando conmigo por aquella única naranja...
            Batí mi propio record. El trabajo me duró 18 minutos. A Enrique le dije que le había mentido, que estaba en rehabilitación alcohólica y no soportaba la estrechez de los despachos. Es un buenazo, me obligó a llevarme la tarjeta de una asociación de ayuda total sin ánimo de lucro.

                                                                          de Silencios que me conciernen

1 comentario:

  1. Eugenio de Maliaño27 de enero de 2013, 20:33

    La vida siempre fue muy dura y la cosmología que se les vendió a los jovenes se basaba en un sueño cada vez más irrealizable .
    Saludos

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