lunes, 16 de abril de 2012

MERCURIO

Mercurio


            Sólo me gustaba correr. Recuerdo la infancia distorsionada por la prisa, por querer llegar la primera a todas partes, sobre todo si corría sola. Mi padre decía que estaba loca. Mi madre había sido salvaje como yo y me comprendía. Ella me hizo un disfraz que no ganó el concurso pero nos convirtió en cómplices de por vida.
            Yo le enseñé el tebeo, señalé la viñeta y dije: éste. Era Mercurio, el mutante rebelde amigo de los Cuatro Fantásticos, un héroe con los nervios alterados incapaz de pararse quieto. En todos los dibujos aparecía con las rayitas características de los tebeos para indicar velocidad extrema. Mi madre lo vio y supo captar la esencia.
            El traje se componía de una sábana ajustada al cuerpo, unas deportivas con alitas de rotulador en los costados y un centenar de tiras de raso negro cosidas a la espalda. En el patio de la escuela, los chicos de la clase me pedían que echara a correr y afirmaban que era idéntica al Mercurio de los tebeos. Y lo era.

                                                                                                    de Mercedes Cancelo

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